El Director

Dirigía la orquesta con inusual maestría.Viéndolo de espaldas, semejaba a un ave en posición de remontar vuelo. Supuse alas en sus brazos, mientras su batuta mágica despertaba la novena sinfonía de Beethoven.
Escuchar esa música arrancaba emociones latentes en el auditorio. Mi alma danzaba liberada y trepaba hasta el escenario, vibrando junto con las notas musicales que inundaban, luminosas, el entorno de los instrumentos formando un arco iris musical, al que veía sin ver. Mi rango en la familia me había hecho partícipe de los beneficios que otorgaba esa pertenencia y desde la primera fila seguí el espectáculo tal como si me desplazara en una nube melodiosa. El último acorde, síntesis perfecta del autor, marcó el final de la actuación y de mi embrujo. Un bullicioso aplauso general estalló en el teatrino. Me acerqué lentamente, apoyada en mis muletas, convertidas en parte de mi pobre cuerpo. Me acerqué lo más que pude al escenario y le entregué la rosa que había llevado para él. Como siempre, se acercó gentilmente para tomarla y agradeció con una mueca, parecida a la sonrisa de los que no sonríen nunca. Una vez más, me topaba con esos increíbles ojos celestes. Fue suficiente. Mi ego estaba satisfecho. Ésta, como las veces anteriores y seguramente las que sucederían me contarían la misma historia.


2011

Comentarios

  1. Querida Millz. A veces el platónico es el más puro de los amores y también el mas bello y causante de los mejores poemas. Un beso.

    ResponderEliminar
  2. Gracias, Karras. ¡Ya lo creo! Un abrazo de vida

    ResponderEliminar
  3. Ese momento es únicamente tuyo, solo la emoción de ver sus ojos azules y darle una rosa eran fuente para soñar y amarlo en el silencio bajo los compases de la novena sinfonía de Beethoven...tu lo sentías junto a ti…

    Un cálido abrazo

    ResponderEliminar
  4. Como siempre,un placer leer tus publicaciones.
    Un saludo

    ResponderEliminar
  5. Zuni, el amor sumergido, solitario puede ser una travesía desoladora y triste pero el personaje parece feliz con solo mirarlo a los ojos. Sin embargo, esa melancolía no le impide vivir con agrado su mundo inventado.
    Es curioso pero hace tiempo escribí un relato que contaba una historia relacionada con un director de orquesta. Esta claro, amiga, que tenemos bastante sintonía literaria.
    Un gran abrazo

    ResponderEliminar
  6. Hermoso relato, aunque tiene un dejo de tristeza, no sé por qué,eso del amor no correspondido me trae algunos recuerdos...
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Sneyder, gracias por tus palabras y tu visión de ese amor que también habita la vida. Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Gracias Ramón. Un gusto que te guste. Un abrazo, amigo.

    ResponderEliminar
  9. Sí, Felicidad, y la distancia no es para nada un obstáculo. Un abrazo, amiga.

    ResponderEliminar
  10. Elsa, ¿Quié puede alegar que no? Un beso, amiga.

    ResponderEliminar
  11. Un relato magnìfico, donde la descripciòn y la historia de un amor platònico, nos lleva en cada frase a buscar el sentimiento oculto.

    un abrazo

    fus

    ResponderEliminar
  12. Embrujo, belleza, vibración y aplauso. Rosa, ojos, amor y satisfacción. Estropicio, retribución, obligación y mueca. Conformismo, esperanza y sueño de repetir la historia.

    ¡Hermoso el cuento! Ahora….a dormir.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias MH por visitar y opinar en este Blog. Un abrazo.

      Eliminar
  13. Zuni, me encantó esa imagen del director visto de espalda, moviendo los brazos y pareciéndose a un pájaro que se prepara para iniciar el vuelo.
    Un gusto leer tus cuentos que, casualmente, los leo en la noche.
    Un abrazo, amiga.

    ResponderEliminar
  14. Respuestas
    1. Gracias Eric. Me alegra que te guste. Un abrazo amigo.

      Eliminar

Publicar un comentario

Mi agradecimiento por tu conexión.

Entradas populares de este blog

Rosas

Enamorándonos

Rumbo al Sur