Lluvia


Pensó que luego de la tormenta, según el dicho popular, aparecería el sol. Se equivocó. A esa noche lluviosa acunada por el tronar de las nubes develadas por los relámpagos, continuaron cinco más, encadenadas a los días grises y húmedos que se enlazaban entre sí. Las rosas, espléndidas, que habían florecido antes de la lluvia, se deshojaron, creando un manto gelatinoso en su alquimia con la tierra empapada. Todo el jardín se tiñó de color pastel y alguna tonalidad rosada. ¡No tendría rosas! No, no podría formar el ramo de rosas blancas y amarillas, con alguna roja que siempre escaseaba, tarea habitual de los sábados antes de marchar a la clase de catequesis. ¡A su edad! Obligado por su abuela paterna y su madre habría de prepararse para tomar su primera comunión. Sin embargo, Jeremías, encontró la razón, ajena a las creencias y credos de sus ascendientes para cumplir con el cometido. Con sus quince años, había aprendido que las flores encantan a las mujeres. Ciertamente lo pudo comprobar durante todos los sábados en los que entregó su ramo, sencillo y natural. Pero,  lamentándolo en el alma, ese día, no hubo flores y su joven maestra catequista, sinceramente las extrañó.

2012

Comentarios

  1. Las flores siempre alegran el alma, como para no extrañarlas, sobre todo en los días lluviosos, que de alguna manera, nosponen un tanto melancolicos y nostalgicos. Un fuerte abrazo y que tengas un lindo domingo!!!

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  2. Amiga Zunilda,
    Siento que la joven maestra se haya parado en el detalle del ramo,habiendo en el corazón de Jeremías mucho más bello presente.
    Un abrazo.

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  3. Sagitaire, una mirada justa y romántica, la tuya. gracias, amigo por opinar.

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  4. Jonhan: has dicho una gran verdad, eso sólo ocurre en esa maravillosa etapa.

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  5. Gran verdad DI, a mi siempre me emocionaron y me gustan y siempre deseo que alguien me regale una, sólo una porque también me gusta admirarlas en sus lugares naturales. Abrazos

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  6. Emotivo y precioso relato. Un placer leerte Zunilda. Que tengas una estupenda semana. Saludo cordial desde Mérida -España-.
    Ramón

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    1. Gracias, Ramón. La adolescencia siempre nos trae recuerdos que desde otra perspectiva podemos entender mejor que cuando lo hacemos desde el plano de los iguales. Abrazo, amigo.

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