Mujer

Pasaba por la calle de la tristeza enfundado en el recuerdo de otras horas, caminaba despacio, meditabundo, extraño, perdido en el objetivo que no lograba perfilar. De pronto, vio la belleza en sus ojos; la dulzura arreboló sus mejillas y la simpleza dibujó su sonrisa, exactamente cuando sus miradas se encontraron. Sintió una débil alegría circulando sin prisa por sus venas y arterias en un suave entrar y salir de su palpitante corazón. Se detuvo. La brisa vespertina alzó su bufanda a rayas y tapó su rostro. La vida pasó a su lado y no pudo verla, menos detenerla. Apretó bajo su brazo el bastidor de madera que contenía el óleo con el retrato de una mujer y continuó su marcha implacable. Luego, cayó la noche.

2012


Comentarios

  1. La brisa vespertina tendría celos.

    Un abrazo

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  2. Zuni, magnífico relato.
    Gracias por tu premio que es un honor viniendo de ti y disculpas por mi tardía visita.
    Un fuerte abrazo

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  3. Hola Zuni!

    La imagen dio origen al relato o el relato buscó a la imagen? Muy bonitas palabras. Clima logrado.
    Un beso grande!

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    Respuestas
    1. Gracias Corina. Siempre escribo, luego trato de armonizar con imágenes. Pero como bien sabes toda regla tiene su excepción. Éste no es el caso. Un abrazo mi querida amiga.

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Mi agradecimiento por tu conexión.

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