Seguro. . .


Pasó rápido, casi como una estela en la noche clara, por eso la vi. Me sentí bien y me ovillé en la puerta del zaguán, aferrado a mi botella de tinto, que en ese entonces era mi única compañera. Hoy, en este cubículo blanco en el que estoy, advertí que quizás, más vertiginosamente que la primera vez, pasó muy cerca de mí, esa bruma luminosa; sin embargo, la enfermera me respondió cuando le pregunté si ella la había visto: "No, pero no se preocupe Señor, es el efecto de los medicamentos". No le creí, sigo pensando que fue un ángel.


2012



Comentarios

  1. "Buscando" compañía...
    la soledad tambien nos engaña.

    Abrazotes

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