Viento y secreto


Mientras te miro, pienso: ¡Si supieras! . . . Fuiste el dueño de mi amor, aquel  invierno de hace tantos años. Acostumbrados a corretear  por el campo de tu abuela, la amistad con tu hermana me había unido a ti. Recuerdo, y sonrío: Habíamos concluido la primaria y ese año comenzábamos un nuevo ciclo. ¡Por Dios, qué orgullo! Ya nos sentíamos grandes. Ese domingo de invierno, fuimos al campo; ya no corríamos tanto, hacíamos juegos de ingenio y tú trajiste el de magia. Eso sí, a lo que no podíamos sustraernos, era a las escondidas. Precisamente, jugando a ellas fue cuando me robaste el primer beso, en el galpón de las herramientas, mientras tu hermana trataba de encontrar nuestros escondites. Para ti no fue nada, para mí, todo. Te amé en secreto hasta el próximo verano, en el que esperaba verte. Pero, de premio de cumpleaños _trece_ mis padres decidieron llevarme al mar. Y allá, querido mío, mi sentimiento cambió como el viento, así de rápido, como cuando llega el viento del sur y deja la playa desierta.  En ella, conocí a Ricardo y me enamoré de él. No me sentí mal, porque afortunadamente, tú jamás te enteraste de nada.

2012


Comentarios

  1. Respuestas
    1. Todo lo pensamos o nos pasó, Fiaris. . . Esta historia pertenece a una hermosa época. . . Abrazo.

      Eliminar
  2. El verdadero amor es así, llega cuando menos lo esperamos y reemplaza aquello que era sólo un ilusión pasajera.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Rafael. Gran verdad encierran tus palabras. Un abrazo, amigo.

      Eliminar
  3. Digno amor, puro y adolescente. Fuerte amor dificultoso y maduro

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Mario por tus relexiones sobre este amor uno de los más puros.
      Un abrazo.

      Eliminar

Publicar un comentario

Mi agradecimiento por tu conexión.

Entradas populares de este blog

Rosas

Rumbo al Sur

Enamorándonos