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Mostrando entradas de agosto, 2013

Auxilio

La mujer estaba realmente sorprendida cuando vio llegar a su esposo portando cuatro livianos maniquíes bajo sus brazos. En ese momento no quiso revelarle los temores que le producían esos extraños seres que cobraban vida ante ella. Era una sensación de pánico que la ahogaba, la misma que sentía cuando Lisandro le planteaba un cambio de vida, más tiempo separados en virtud de viajes comerciales más largos. Él, nunca los había llevado a su casa, si bien eran parte de su trabajo.


_ Los dejo sólo por hoy en el altillo, querida, mañana los cargo en el auto y los llevo. Tengo prisa en entregarlos.

_ Sí, claro Lisandro, atinó a decir amablemente Silvia casi sin poder respirar. No iba a plantearle ninguna cuestión a su esposo debido a esa confusión de su mente quela hacía padecer en ocasiones. Pero, irremediablemente, sabía que la guerra entre los maniquíesy ella se había anticipado, pues ahora ya no se trataría de una batalla fuera de su casa. Ahora, habían tomado posición en su propio terren…

Sesión de peluquería

Silvia Lainez, a pesar de sus temores no revelados, a pesar de la confusión de sus pensamientos, había decidido acompañar una vez más a su esposo en su nuevo viaje de negocios. Ninguno de ambos había hablado acerca de los últimos acontecimientos, pero cada quien tenía su estrategia planteada y pensaba ponerla en práctica en cuanto hubieren de separarse. La mujer, no entendía cómo su esposo parecía no advertir su sufrimiento. Se sintió sola. Había pensado en ir a la peluquería más cercana de los comercios que visitaría su esposo y lo más próximo, era un mall o shopping. Afortunadamente Lisandro se proponía visitar a dos clientes allí, así que contentos ambos por la coincidencia y el alivio no expresado de sus propios temores, se separaron frente a un moderno y confortable local de peluquería. Lisandro tenía para un largo rato ya que las vicisitudes financieras que se vivían requerían de un mayor esfuerzo en su propósito de convencer y vender. Silvia entró al Salón y pronto supo que deb…

La llamada

Silvia Lainez había viajado nuevamente con su esposo, esta vez y a su pedido, con un plan bien acordado: Lisandro haría las entrevistas a sus clientes más temprano y no regresarían de noche. Bajo esas condiciones propuestas por la esposa iniciaron el recorrido. Ya casi estaba cumplido el trabajo de la jornada y el mediodía sugería un descanso reparador, para lo cual nada mejor que un fresco y liviano almuerzo en un restaurante vegetariano.  Sólo restaba un cliente y Lisandro habría de visitarlo a la siesta, ya que a esa hora la actividad menguaba. Llegaron al lugar y el ruido atronador de una tormenta de verano acuciaba sobre los árboles. El desplome de un rayo a lo lejos y luego la lluvia refrescante, motivó a Silvia a apoltronarse en el asiento del acompañante, contemplando la lluvia que corría por el parabrisas desde abajo hacia arriba mientras las ramas cubiertas de hojas se bamboleaban con el viento. Con este escenario, aguardaría a su esposo. El cielo se oscureció aún más. Grues…

La vidriera

Silvia Lainez había viajado con su esposo sin mucha ilusión en ese derrotero de clientes a convencer, pero igualmente conociendo que se cansaría, decidió acompañarlo. Llegaron al lugar de la última visita y se apoltronó en el asiento finamente tapizado del coche nuevo, imprescindible para el trabajo de su marido.  _Me demoraré un rato, Silvia, ¿No quieres bajar y tomar un café?  Preguntó él, con tono cansado, presuponiendo que su esposa no lo haría. _No gracias, no te preocupes, yo estoy bien en el auto y si me aburro sigo leyendo el libro que traje, contestó Silvia tranquilizándolo.
Primero atinó a quedarse en silencio con los ojos cerrados. Contrariando el intento, pronto los abrió y contempló la calle casi desierta transitada sólo por unas pocas personas. Se detuvo en la vidriera de una Casa de Modas frente a la cual habían estacionado. El escaparate ostentaba una colección de maniquíes luciendo ropas magníficas. La sorprendió que no llevaran pelucas como la generalidad. En un fugaz rec…