Esa Mujer

Pasaba por la calle de la tristeza enfundado en el recuerdo de otras horas, caminaba despacio, meditabundo, extraño, perdido en el objetivo que no lograba perfilar. De pronto, vio la belleza en sus ojos; la dulzura arreboló sus mejillas y la simpleza dibujó su sonrisa, exactamente cuando sus miradas se encontraron. Sintió una débil alegría circulando sin prisa por sus venas y arterias en un suave entrar y salir de su palpitante corazón. Se detuvo. La brisa vespertina alzó su bufanda a rayas y tapó su rostro. La vida pasó a su lado y no pudo verla, menos detenerla. Apretó bajo su brazo el bastidor de madera que contenía el óleo con el retrato de una mujer y continuó su marcha implacable. Luego, cayó la noche.


2012



Comentarios

  1. Tiene el alma una voz secreta, un dulce canto
    que el alma sólo recogida entiende,
    un sentimiento misterioso y santo
    que del barro al espíritu desprende.

    Muy Hermoso
    Peter Bustamante

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  2. Hermosa descripción de un momento tajado de tantos en la vida.

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