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Mostrando entradas de enero, 2014

Esperanza de vida

Paula permanecía acostada entre las sábanas blancas del hospital, plácidamente dormida. Había pasado largo tiempo en él, acompañada de la valentía de su Ser y del dolor de su enfermedad. También personas la acompañaron, pero sólo de a ratos. Las veinticuatro horas de penurias muchas veces le resultaron eternas. Siempre tuvo esperanza, pero un miedo secreto pretendía atraparla en las noches, cuando su mente volaba por el Universo interrogándose: “¿Por qué a mí? ¿Por qué tanto sufrimiento?” Sin embargo, Paula nunca lo demostró. Cumplió con oriental paciencia las recomendaciones de sus médicos y se entregó en cuerpo y alma a la ciencia y a las creencias de quienes la ayudaban en la distancia. Había terminado el último tramo de su rehabilitación y ya comenzaba a alimentarse mejor. Sus familiares lejanos siempre le escribían o le hablaban para decirle que estaban presentes, que estaban a su lado, que no la abandonaban y que no los abandonara. El día anterior, Paula había sido sometida a disti…

Señora

El Centro de Diagnóstico por Imágenes quedaba a unas pocas cuadras del radio céntrico de la ciudad, cuyos altos edificios, se perdían en el gris borrascoso de la tarde. Decidida pero temblorosa, Amalia no quería fallar al turno que había obtenido hacía veinte días atrás. Paraguas en mano, cruzó lentamente en un mini-bus la distancia que separaba el alejado barrio en que vivía de aquel moderno edificio. Fue pasando uno a uno los escritorios numerados donde se tomaban los turnos para diferentes estudios especiales. Se ubicaban sobre el lado derecho de un largo y sinuoso pasillo flanqueado por impecables paredes blancas, iluminado por claraboyas de colores en el techo bajo. Prolijos asientos largos, tapizados en cuero ecológico marrón, ofrecían descanso a pacientes que por diferentes motivos asistían al Centro médico especializado. Había en el lugar, un callado ir y venir de personas con similares expresiones en sus rostros que leían los carteles indicadores y se detenían en el que les cor…

Sola

Recorriendo el largo pasillo de aquel modernizado hospital, poblado de gente que pululaba por curación, en un claro, dentro de tanto movimiento de profesionales y enfermos, la vi. Estaba parada, de espaldas y sola. Su pelo parecía muy corto pues no se asomaba del pañuelo con el que envolvía su cabeza, su figura desgarbada. Llevaba un vestido largo de color gris, con mangas también largas. Me acerqué hasta el ventanal por donde la mujer parecía mirar y quise hablarle; mis palabras se ahogaron en la sorpresa de su inesperado giro. Sus ojos oscuros, sin brillo, enmarcados en ojeras color borgoña me miraron con tristeza, como alertándome: “Vete, te puedo contagiar”
2013


El rostro

Todas las mañanas pasaba por la misma esquina rumbo a su trabajo. Un día, tropezó con Ella. Se disculpó y pensó que su cara no le era extraña. Una tarde, en otro lugar, volvieron a encontrarse bajo una torrencial lluvia que calaba los huesos. Ella lucía empapada, quietecita, esperando el bus. Se acercó a la fila de personas y la cubrió con su paraguas, un rato. Cuando la mujer ascendió al transporte, Él, se despreocupó y siguió su camino hasta la cochera donde había dejado su automóvil para protegerlo. Dos años habían transcurrido desde aquel tropezón y no tuvo problemas para reconocerla, sin embargo no lograba ubicar tiempo, ni modo, ni lugar, donde la hubiese visto por primera vez. Terminó por convencerse que le recordaría a alguien parecido. Una noche de invierno, las sirenas ululantes quebraron el silencio de aquel barrio. Rápidamente lo trasladaron hasta el Hospital donde lo esperaba un revuelo de uniformes, verdes, lilas, blancos. Vio todo negro y no recordó nada más. Entre tini…