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Mostrando entradas de mayo, 2014

Una pausa

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Hoy 30 de mayo, asistí a una despedida, la más dolorosa en la vida. Ésa, en que la persona que parte, se lleva algo de uno, pero al mismo tiempo te deja mucho. La ley que nos gobierna desde que nacemos es inexorable. Nuestra mente lo reconoce y acepta, pero el corazón llora. 


Zunilda Moreno

Esquina

25 de Mayo y San Martín: Esquina estratégica con aires históricos, en cualquier pueblo o ciudad de mi país. Las esquinas son románticas, misteriosas, puntuales. En ellas, se  conjuran amores, irrumpen señuelos, se pactan citas, se lloran olvidos, se desandan caminos. Hoy, estoy en un Bar fueguino de altas vidrieras y mesas oscuras con aroma a chocolate caliente. Su nombre, evoca el cordón montañoso que nos separa y nos une como al cóndor del valle. Y, mientras de fondo suena alguna música, miro tras los vidrios congelados y se me rompe el corazón porque sé que Tú, no llegarás.
2013

Dame Fuego

En un minúsculo baño de un restaurante de medio pelo, en Valparaíso, cuyo muro no dividía totalmente entre el destinado a las damas y el propio de los caballeros, ya que no llegaba hasta el techo, pude escuchar una voz varonil que canturreaba: “Dame fuego, dame, dame, fuego, dame el fuego de tu amor”. Inmediatamente mi corazón se aceleró y reconocí el tema: Era de Sandro, Sandro de América, como se lo llamaba al afamado cantante argentino, recientemente fallecido por una larga dolencia que tenía mucho que ver con su obstinado vicio de fumar. Terminé de arreglarme, apurada, poniéndome un poco de brillo en los labios y salí presurosa en busca de mi mesa. Durante el almuerzo traté de reconocer a la persona que cantaba, pero muchos estaban de espaldas a mí, asimismo el lugar estaba repleto de gente, hombre solos, mujeres solas, parejas, turistas jóvenes y maduros, todos tras el precio económico que ofertaba el bodegón y la deliciosa comida que se publicaba en una pizarra expuesta en la ve…

Retrato de un cambio

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Corría el año 2002 y era invierno. Ya en ese tiempo renegaba de mi profesión de abogada. Cada día me costaba más ser amable con los clientes. Las parejas que se insultaban en mi estudio antes de firmar un divorcio por mutuo consentimiento me generaban un estrés casi insuperable. Mis patrones de sueño se habían alterado, una sensación de flotar en una nebulosa se apoderaba de mi mente, algunos lapsus de memoria, falta de concentración cuando redactaba los escritos judiciales y una  incapacidad de organización creciente, terminaron por aturdirme. Así fue como decidí tomar unas vacaciones para reflexionar sobre mi futuro. Revisé mis ahorros y descubrí que alcanzaban para mi proyecto. Los juicios que tenía a mi cargo, los pasé a manos de mi socio, previo aviso a mis clientes para quienes Rafael no sería un desconocido. *** Luego de una minuciosa selección, me instalé en un pueblito de las serranías cordobesas conocido por su perfil místico, habitado por gente bohemia, de pensamiento liberal …

El Placero

Antonia estaba sola y cabizbaja con un papel entre sus manos, el que  aparentemente acababa de leer. Sus ojos oscuros y humedecidos por lágrimas destiladas entre resignación y rabia, lanzaban un mensaje elocuente. El placero la observaba desde un lugar donde el cúmulo de arbustos le aseguraba no ser visto, detrás del seto de “siempreverde”,  mientras regaba con una vieja manguera a rayas, las petunias recién plantadas. Ésa era su Plaza y todo lo que ocurría en ella era de su incumbencia: desde un banco que se rompía, o  las  hortensias que se secaban o el pequeño que quedaba llorando en las sendas embaldosadas, cuando caía de su bicicleta o patineta, hasta la historia de amor más turbulenta o el chisme más sabroso que se gestara bajo sus sombras, al amparo de hermosos ejemplares autóctonos.
Unos niños que jugaban una competencia con sus bicicletas, casi aplastan a la mujer de mediana edad, quien pudo esquivar el encontronazo, gracias a su agitada intervención que los alertó a gritos. So…