Desencuentro

La inclinación de los árboles del camino que llevaba hacia la casa daba idea de la fuerza del viento que los moldeaba. El auto se detuvo frente al gran portón verde. Tiago bajó para  abrirlo. Hicimos otro trecho del ahora casi sendero y, el paisaje despertó los recuerdos adormecidos en algún lugar de la memoria: el aljibe, los corrales a lo lejos, las nubecitas blancas deambulando por el cielo azul. El sol matinal iluminando la casa. El jardín descuidado que otrora estallaba en plantas diversas con un colorido envidiable.
Salió a atendernos una señora robusta y morena con evidente sangre aborigen en sus venas.
_ Buen día, no hay nadie dijo, sin dejar a Tiago articular palabra.
_Buen día señora, salté yo y agregué. . .pero nos dijeron que el Sr. Lóbrega iba a estar.
_ No, el patrón no está, murió hace diez años.
_ ¿Quién, Don José? preguntó Tiago.
_Sí, y me disculpan tengo que hacer, contestó agriamente la matrona seguida del portazo. Seguramente lo había reconocido. Cuando Tiago se marchó, ella sería una de las anónimas y jóvenes empleadas de la estancia.

Desolado y en silencio subió al coche y sin musitar palabra se dirigió al pueblo. La misma postal de calles de tierra, polvo en suspensión y una heladería antigua donde solíamos pasar las tardes de verano jugando con los otros niños del lugar, se presentó ante mis ojos.
Yo, apostaba  que la gente le iba a dar respuestas. No todas, por cierto.
Y sí, la estancia se había vendido y los malos entendidos familiares seguirían sin aclararse. El contacto perdido, el tiempo sin fronteras que todo lo desdibuja, el desapego que se introduce en el alma sin sospecha, ya se habían cobrado su cuenta.
Un destino nuevo, un futuro prometedor y un tiempo sin mensura los separó. ¡Pobre Tiago! El dolor se iría adormeciendo, la culpa lo consumiría…
En el viejo cementerio, se arrodilló y lloró.
Yo no pude. Yo lo imaginé todo.
2010

Corregido 2013

Comentarios

  1. El tiempo no pasa en vano en muchas ocasiones y tampoco perdona. Las cosas quedan, las personas se van. Solo quedan los recuerdos, probablemente de días mejores..
    Me gusto el relato.

    Saludos.

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  2. Gracias Chogüi por tu visita y comentario. Es así, muchas veces nos damos cuenta tarde del tiempo perdido. . .Un abrazo, amigo.

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