Culpable

¡Culpable!: Fue la sentencia que escuché de sus labios. Los fundamentos no podían ser mejores. Fueron pocas palabras y la Prueba, contundente. El proceso se había desenvuelto respetando todos sus estadios, las formas guardadas, las réplicas no existieron. ¡Qué podía decir yo! Sin demoras, la notificación fue expresa y formal. Erigido en Tribunal, él la dijo a “viva voce”. Eterna sería mi condena: Debería amarlo para siempre.

2011
Modificado 2013

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