Consecuencias


Todo brillaba en la Estancia "La Chiquita". Después de la lluvia, el cielo había quedado tranquilo con un color celeste abrumador y escasas nubes arrinconadas en el horizonte. El campo, había renacido en distintos tonos de verde. Era nuevamente enero, mes de vacaciones familiares, de veranos ardientes, de juegos para los niños y de sosiego para los mayores. Se vacacionaba siempre,  bajo el ojo vigilante de los padres. Las reglas de la familia tradicional se cumplían a rajatabla y eran impuestas por el padre, a la vieja usanza.
Aquel domingo de enero de 1950, el automóvil del patrón llegó a los bocinazos, anunciando la época esperada durante todo el año, por grandes y chicos. Para estos últimos impregnada de aventuras y secretos nunca contados. Clara no vino esta vez. La sonrisa de  Pedro se perdió en el desconcierto de la ausencia. Nada preguntó. Nadie dijo nada sobre la hija mayor. Se fue con la cabeza gacha, rumbo a la puerta principal, cargado de valijas de cuero y bolsos de calidad.
En la ciudad, un llanto de madre y de hijo lastimaba la noche. Ya no habría retorno.

2011




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