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Mostrando entradas de febrero, 2015

Allá

En el fin del mundo hace frío, aunque con el cambio climático y estando en otoño se soporta maravillosamente. Una bahía azul, un cielo casi siempre gris, un canal dónde por suerte se reproducen las centollas, bellas, rosadas, exquisitas. Más al Sur todavía, los hielos eternos de la Antártida, en donde todo luce blanco. Estaba sola en la admiración del fin del Mundo. Caminando por la larga y céntrica calle San Martín de Ushuaia,  una mixtura de gentes por momentos te trasladan al bullanguero Río do Janeiro, o a la populosa Buenos Aires,  y por otros, ni que estuvieras en un tour por Europa. Entre ellos estabas tú, pero no te percibí. El chocolate es bueno, los bombones, la pastelería, una delicia; la merluza negra, única y, el cordero patagónico, un deleite. En el Bar Ideal  se escriben historias de amor al conjuro de una espumosa cerveza. Allí nos miramos desde mesa a mesa. ¡Cómo iba a adivinar Yo, que dónde el planeta dice basta, te encontraría!

Versión 2015

Despedida

La apretó muy cerca de él, como el tango dulzón y nostálgico lo indicaba. En el pasional encuentro de sus piernas y brazos, las palabras se esfumaron y la cadencia del dos por cuatro, encendió la llama del percal arremolinado en una cama de Lugano. La radio de la mañana sonaba y sonaba, alardeando noticias de toda índole. La botella que rodó en el viejo piso entablonado, lo trajo a la realidad. La noche anterior se había llevado su último tango.

2012

Duelo

Estaba ahí. Lo sentía. Sentía su aguda y tierna mirada sobre mi espalda. El salón, como siempre, estaba en penumbras, especialmente producido para encuentros de amor. Por esa razón había concurrido tantas noches en su busca, y lo seguiría haciendo de no ser porque la ausencia, aquí o allá, duele lo mismo. Luego de beber una copa, seguía la misma rutina: me daba vueltas, husmeando hacia atrás, y  la densa soledad del lugar a pesar de la gente que pululaba en él, terminaba por abrumarme y me marchaba. Ofrecían acompañarme, pero yo no aceptaba. Al otro día regresaba enfundada en el deseo de sentirlo tras de mí, mirándome, cuidándome, como si con eso pudiera resucitarlo. Hoy lo pensé mejor,  el recuerdo y el sentimiento, se llevan acurrucados en lo profundo del alma. No regresaré al Bar de nuestros encuentros.
2011
Corregido 2014

Puerto Montt

Cuando “Los Iracundos”, ese conjunto uruguayo de música pop de los años sesenta, cantaba su tema, Puerto Montt, yo me propuse conocer ese lugar. Primero tuve que aprender que se trataba de una ciudad chilena, ubicada en el extremo continental de Chile. Luego, de muchos andares, llegué hasta ese lugar: Hermosa y colorida ciudad con su movido puerto en aguas del Océano Pacífico, sus casitas de madera, pintadas de distintos colores y sin muchos edificios modernos. Recostada sobre la bahía azul del mar  chileno y ostensiblemente semejante con algunos sectores de Valparaíso, por sus cerros edificados y sus calles en ascenso tras cerradas curvas o, el  interminable descenso de las mismas hacia el mar; pero con una “magia” diferente, se me presentaba la ciudad de mis anhelos juveniles. A la vuelta de los años, pensé que en ella podría encontrarme con algunos ojos seductores y quién sabe, hasta lograr un romance. Al fin de cuentas, no había ligazones en mi vida y no perdía la esperanza de enc…

Amor en el bosque

Aquel sendero de arena conducía hasta la gruesa fila de eucaliptos para dar paso a lospinos, bajo cuyo follaje, la frescura reinaba. Antes de llegar a la playa había que recorrer unos quinientos metros de bosque en línea recta. Entonces, podía verse el mar azul hacia el cual, la joven marchaba apurada, esa tarde sin la compañía de sus hermanas y primos a quienes iba a alcanzar para darles una sorpresa. Se habían despedido en la casa. Jennifer iba a un pueblo cercano donde estaba vacacionando una ex compañera de estudio para pasar unos días con ella. Luego de la decisión, cambió de improviso, el día de partida. En el trayecto buscó acortar camino tomando un sendero hecho por el paso de caballos, seguramente los que se alquilaban en la playa. Acalorada por el ritmo de su andar, buscó quitarse la camisa con la que se protegía del calor de la siesta y en un instante se vio sobre el suelo, de bruces. Había trastabillado al llevarse por delante la raíz saliente de una enredadera que trepaba p…

El Director

Dirigía la orquesta con inusual maestría. Verlo de espaldas, semejaba a un ave en posición de remontar vuelo. Supuse alas en sus brazos, mientras su batuta mágica despertaba la novena sinfonía de Beethoven. Escuchar esa música arrancaba emociones latentes en el auditorio. Mi alma danzaba liberada y trepaba hasta el escenario, vibrando junto con las notas musicales que inundaban, luminosas, el entorno de los instrumentos formando un arco iris musical, al que veía sin ver. Mi rango en la familia me había hecho partícipe de los beneficios que otorgaba esa pertenencia y desde la primera fila seguí el espectáculo tal como si me desplazara en una nube melodiosa. El último acorde, síntesis perfecta del autor, marcó el final de la actuación y de mi embrujo. Un bullicioso aplauso general estalló en el teatrino. Me acerqué lentamente, apoyada en mis muletas, convertidas en parte de mi pobre cuerpo. Me acerqué lo que más pude al escenario y le entregué la rosa que había llevado para él. Como siem…

Caminos paralelos

Si no fueras tan esquivo, te encontrarías con mis ojos y entonces recordarías que de niños jugábamos juntos, en la placita de la estación del ferrocarril. Si sólo me miraras, revivirías el primer beso infantil y ya te quedarías tranquilo con tu mujer y tus hijos, que yo no quiero nada de ti, sólo saber que te acuerdas.
Si me recordaras, yo estaría también tranquila y marcharía al lado de mi esposo y de mis pequeñas con una sonrisa en los labios. Solamente, eso.
2011