Allá


En el fin del mundo hace frío, aunque con el cambio climático y estando en otoño se soporta maravillosamente. Una bahía azul, un cielo casi siempre gris, un canal dónde por suerte se reproducen las centollas, bellas, rosadas, exquisitas. Más al Sur todavía, los hielos eternos de la Antártida, en donde todo luce blanco. Estaba sola en la admiración del fin del Mundo.
Caminando por la larga y céntrica calle San Martín de Ushuaia,  una mixtura de gentes por momentos te trasladan al bullanguero Río do Janeiro, o a la populosa Buenos Aires,  y por otros, ni que estuvieras en un tour por Europa. Entre ellos estabas tú, pero no te percibí. El chocolate es bueno, los bombones, la pastelería, una delicia; la merluza negra, única y, el cordero patagónico, un deleite. En el Bar Ideal  se escriben historias de amor al conjuro de una espumosa cerveza. Allí nos miramos desde mesa a mesa.
¡Cómo iba a adivinar Yo, que dónde el planeta dice basta, te encontraría!


Versión 2015


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