Rumbo a Río Colorado

Descriptiva del paisaje

La primera barda volcánica se extiende majestuosa en el extenso y perfecto horizonte. La ruta asfáltica parece treparla en el efecto que la distancia provoca y el cielo azul ostenta una claridad propia de una pincelada maestra del mejor pintor. La suave ondulación patagónica distrae la visión tan abarcativa a ambos lados de la ruta. Alguno que otro médano tapizado de una suave paja amarilla resulta agradable en la monotonía del camino. Los caldenes poco a poco desparecen y la carretera, con su interminable señal blanca en el medio, termina ocupando toda la atención. En este lugar, en pleno portal de la Patagonia argentina sin que ningún signo humano pueda desviar la observación por largos períodos, es necesario agudizar los sentidos durante el trayecto.
De vez en cuando un cartel pintado de verde resalta con sus letras claras kilómetros interminables por recorrer. Y cuando la soledad se esfuma tras dos o tres vehículos que viajan en convoy, todo vuelve a la normalidad. Entonces, una inusitada alegría se apodera del viajero de la mano del espejismo de una inmensa laguna blanca que brilla con el sol. El acercamiento del desplazarse demuestra, esta vez, que el agua se ha esfumado y que el blanco de la sal se apodera del paisaje. Es enero y todo tiene otro color aún en esta región reverdecida por una escasa, pero benefactora lluvia.
Una inimaginable curva de la ruta, luego de tanta rectitud, promueve una leve zozobra. Ningún cartel señala una rastrillada, pero seguro la tierra tiene su memoria y sabe que por estos lares, sus amos y señores de antaño, las marcaron cabalgando a pelo, en magníficos malones que el hombre blanco no supo o no pudo comprender.
Los ojos traicionan y se entrecierran, el sobresalto sucede y el río Colorado, turbulento después de la crecida que revuelve su lecho bermejo, está cada vez más cerca.


2015

Comentarios

  1. Hermosa descripción de un particular paisaje, entre los tantos y variados de la Argentina, que impacta por sus soledades y enamora con sus amplios escenarios pintados con colores ocres, con sus aromas de campos vírgenes y el sonido arrullador de un viento arremolinado que nunca cesa.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Mario, tú también describes poéticamente la Patagonia argentina. Abrazo

      Eliminar

Publicar un comentario

Mi agradecimiento por tu conexión.

Entradas populares de este blog

Rosas

Rumbo al Sur

Enamorándonos