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Mostrando entradas de mayo, 2015

Jacqueline

Vinculados a la Ley
Desilusionada, dolorida y enfrentada con su vida misma, Jacqueline salió de su humilde casa rumbo a lo desconocido. Deseaba caminar sola, sólo caminar. Su madre, alerta siempre, le había recomendado: "No vuelvas de noche hija que el barrio está peligroso." Desde los límites de la pobreza, la mujer reconocía la inseguridad que se desplazaba a pasos agigantados sin discriminación alguna. El último año de la Secundaria abrumaba a Jacqueline que ya no soportaba compartir las horas de estudio con Juanjo después de la ruptura entre ambos. "Cosas de adolescentes", había resuelto su madre, creyendo consolarla de ese modo. Pero, para la joven ese problema que la afectaba era lo más importante de su vida. “¿Cómo él le había hecho eso?¿Qué haría ella ahora? ¡Qué vergüenza ante sus compañeros!” rezongaba en silencio y pronosticaba que: “todos ya lo sabrían”. El fracaso de la relación era el motor que la empujaba a salir y dejar su hogar para pensar y consolarse…

Amores de otros tiempos

Homenaje al día del Nacimiento de nuestra Patria 25 de Mayo de 1810
María del Carmen Ortiz estaba empecinada en vestirse de varón a escondidas de sus padres y a entremezclarse en la semi penumbra del sótano del Café de Marco, tan próximo de la Plaza  y del Cabildo, allí, justamente donde se reunían los morenistas. Más allá de las ideas iluminadas que los impulsaban y de conocer muy bien a varios de los parroquianos que frecuentaban el lugar con fines políticos, la joven tenía otro objetivo completamente distinto. “Es una locura a todas luces”, le había advertido Enriqueta, su hermana. Sin embargo, estaba perdidamente enamorada y decidida a entablar conversación con ese porteño maduro y “chispero”, que había tenido una destacada actuación en la semana previa al 25 de mayo junto a otros activistas.
Francisquito, el hermano mayor de María del Carmen, comentaba siempre en la sobremesa las hazañas de sus amigos y, bien se ocupaba de resaltar la figura de quien había roto el corazón de su herm…

Notificación

Vinculados a la Ley
Seca, su última gota de esperanza y con la mirada casi fija en la acera, Alcides caminaba lentamente, pero con rumbo cierto hasta su casa, su amada casita, su hogar, su home, ese lugar cálido donde se criaron los hijos que ya no estaban porque volaron lejos, ese refugio que tantos sueños albergara, tejidos en épocas de optimismo junto a Martha, su mujer. Un amigo lo saludó desde el Bar en semi-penumbra. No lo escuchó. Tampoco a Pedro, el amigo panadero que desde la vereda de enfrente, le extendía la bolsita de papel, conteniendo el pan especial de los jueves, hecho a base de semillas y harina de centeno, que a su esposa le gustaba tanto. Deseaba que el camino fuera más largo. En el intento, oprimió aún más el papel que llevaba apretujado en su mano y que tan gentilmente le entregara su abogado.
2015



Flagelo

Vinculados a la Ley
Elena Torralba no era mujer de ocultar ningún sentimiento a pesar de sus escasos años. Había creído en el amor y construido sueños, pero la vida con aquél hombre le resultó una cachetada: humillada con palabras, torturada con hechos, asediada con miradas y pensamientos, así, pasaba sus días. En suma, una mujer maltratada sin el porqué resuelto. La violencia la había acompañado desde pequeña, pero la que soportada con Él, ya no tenía límites. Todas sus vecinas lo sabían y le aconsejaban que hiciera las denuncias correspondientes. Ella siempre aseguraba que las formularía pero nunca se animaba. Sin embargo, una mañana acudió a un Centro de asistencia, en el barrio mismo que se ocupaba de la mujer víctima del delito y siguió algunos consejos recibidos de la Psicóloga y de la Trabajadora social. Volvió varias veces y más tarde decayó otra vez. Una de sus vecinas se preocupó realmente ya que sus facciones, su carácter y expresión denotaban un gran sufrimiento. A duras pe…

En el laboratorio

Hoy es lunes de luna llena ¡Buenas noches! En el Laboratorio
La joven mujer nunca pensó que Darío fuera esa persona a quién fue descubriendo en sucesivas noches de tenebrosa sorpresa.
Se había acostumbrado a su trabajo en el laboratorio, alejado de la casa y a sus pruebas y experimentos, sobre los que no dejaba de hablar en horas de la comida, como si ella lograra entenderlos en su totalidad. La nueva asistente, morena y de ojos verdes, le había durado más de tres meses, cosa que la tenía sorprendida y preocupada. Aquel día, queriendo resolver su intriga, esperaría hasta la media noche y se daría una vuelta en secreto por el laboratorio. Contaba par ello con un tierno reloj cu-cú, colgado en la pared del comedor de la casa, que le avisaría. Se enfundó en una capa negra, y portando una débil linterna, bajó por el camino que en completa oscuridad, habría de llevarla hasta donde él trabajaba. Acurrucada en una esquina del ventanal, en la soledad oscura y fría de la noche, vio lo que tantas ot…

Él

Vinculados a la Ley
Trinidad Pereyra nunca había entrado a tan suntuoso edificio de pisos de mármol y altas columnas. Con la ayuda de algunos letrados que caminaban por los pasillos tribunalicios y un joven ordenanza que conducía el ascensor, logró llegar hasta la oficina de la Asesoría que la había citado. Si bien subió por las amplias escaleras, segundos antes estuvo por tomar el ascensor hasta el segundo piso. Pero la desconfianza le hizo rechazar la idea. “¡Qué iba a andar ella en Ascensor, si ni sabía casi lo que era!”, reflexionó. Varias personas se agolpaban frente a una especie de mostrador de madera oscura, al que llamaban “barandilla”. Por fin, había llegado al lugar indicado.
Siendo de Traslasierra, Trinidad había viajado toda la noche para llegar hasta la gran orbe.  “¡Cuánto  tiempo que no bajaba a la Capital!”, pensó. “Desde aquel invierno en que, como última instancia, internamos a papá”, recordó y revivió lo vivido unos años atrás, en aquel gran Hospital que quedaba cerca…