Notificación

Vinculados a la Ley

Seca, su última gota de esperanza y con la mirada casi fija en la acera, Alcides caminaba lentamente, pero con rumbo cierto hasta su casa, su amada casita, su hogar, su home, ese lugar cálido donde se criaron los hijos que ya no estaban porque volaron lejos, ese refugio que tantos sueños albergara, tejidos en épocas de optimismo junto a Martha, su mujer. Un amigo lo saludó desde el Bar en semi-penumbra. No lo escuchó. Tampoco a Pedro, el amigo panadero que desde la vereda de enfrente, le extendía la bolsita de papel, conteniendo el pan especial de los jueves, hecho a base de semillas y harina de centeno, que a su esposa le gustaba tanto. Deseaba que el camino fuera más largo. En el intento, oprimió aún más el papel que llevaba apretujado en su mano y que tan gentilmente le entregara su abogado.

2015



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