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Mostrando entradas de agosto, 2015

Juego

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Jugábamos en la vereda de tu casa con esas bolitas de vidrio de muchos colores que a mí me fascinaban. Yo no entendía muy bien el juego porque eran los varones quienes participaban de él y mis hermanos no quisieron enseñarme. Pero, esa siesta de primavera, tú estabas solo y yo estaba sola. Tú querías ganar con tus canicas y me invitaste, con tan mala suerte que terminé triunfadora de la partida. Estallaste en llanto. Bueno, tenías un año menos que yo. Fue suficiente ver a tu madre con gesto adusto y empuñando la escoba, venir en mi dirección, para que saliera corriendo como una liebre asustada y, de paso, dirigiéndome hasta ti te extendiera  mi mano sucia conteniendo tus canicas.

2015



Ojos de niño

Me pareció que una imperceptible bruma de forma conocida, alargaba su sombra detrás de mí.
Si tuviera que darle un color, elegiría el índigo.  Presentía que me acompañaba. Estaba casi segura. Saludé a varias personas de la vida cotidiana. Fui de compras a una antigua librería, pasé por la biblioteca y  más tarde,  para aplacar el calor del mediodía, me compré un helado enorme. Me senté en un banco de la plaza, mirando niños jugar, y disfruté. Uno de ellos pasó cerca de mí  corriendo, luego se volvió y me dijo por lo bajo: “Qué lindo ángel tienes”
2011

Ojos negros

Homenaje en el aniversario de la muerte del Padre de la Patria, General Don José de San Martín (17 de agosto de 1850)
Corría el año 1810. Después del 25 de Mayo de 1810, la Revolución habría de probar su suerte, extendiéndose por el inmenso territorio del Virreinato del Río de la Plata. El campo de batalla sería el interior y principalmente, las provincias del Norte y el Alto Perú, hoy Bolivia, ya que la reacción española más fuerte habría de llegar, sin dudas, desde el Virreinato del Perú, el que por entonces constituía, el más importante centro de poder de la dominación hispana. No se equivocaron los idearios de la Revolución: En esas extensiones se librarían las batallas más crueles, contrarrevoluciones de por medio, de quienes como en Córdoba, se resistían a las ideas porteñas, lo que costó también, derramamiento de sangre en pos de su sofocación.
Corría el año 1811. Radicado en España, José Francisco de San Martín, nacido en las coloradas tierras del NE argentino, patrimonio de las M…

Genética

El andar cadencioso del tero guardián, los monstruos de acero que asemejan a extraños seres mientras trasportan la alta tensión invadiendo los campos; la alameda contenedora de los vientos del Este; el cielo infinito color celeste; los postes de eucalipto tumbados a la vera del camino hablando de un teléfono que no llegó; el verde luminoso del maíz creciendo apresuradamente en enero y un horizonte inalcanzable para el lento andar de la “chata”, esa vieja pick-up Chevrolet, en su trayecto hacia el almacén,  lo hizo acomodarse en la silla tapizada en cuero y beber el primer y único sorbo de café. Todo aparecía en su mente como escenas de un film conocido, más cuando se le presentó la imagen de los estrafalarios nidos de loros usucapiendo el poste de cemento que traía la luz. Los molinos girando como locos al compás de un viento húmedo que anunciaba la tormenta y con ella la ansiada lluvia que su abuelo esperaba ansioso y, ante el ennegrecimiento del cielo, el plateado fulgor de los impon…

La mesa 14

Hoy es domingo de luna llena ¡Buenas noches!

Lucía llegó temprano esa mañana, como lo hacía todos los lunes de cada semana. Su trabajo consistía en preparar los desayunos del Hotel conforme los gustos de los pasajeros. Antes, se dirigió con sigilo hacia la mesa 14, ubicada junto al ventanal que daba al parque trasero. Hurgueteó debajo de la tabla, casi donde se encastraba la pata derecha y retiró un papel pequeñamente doblado. Era el noveno que recibía de aquel hombre callado, de pelo rubio, ojos claros y acento extranjero. Los domingos desde tres meses atrás, aparecía sentado a la mesa 14, esperando el desayuno que Lucía le servía en silencio. Sólo un roce de miradas discretas se manifestaba entre ellos. “Seguramente es un viajante”, pensaba la mujer. El primer papelito que descubrió fue un día lunes, cuando al preparar la mesa para el desayuno, trastabilló enredándose con una silla y la azucarera de loza rodó junto con su contenido debajo de la mesa 14. Le llevó unos momentos recoger el…