Peregrino



Pasaba de paso, casi todos los días, por ese lugar, distinto, único, donde los aromas embriagaban y los sutiles sonidos adormecían. Nunca se había detenido a contemplar la belleza de las pinturas colgadas al descuido en la pared ni los colores de los tapetes púrpuras y malvas, ni menos los tapices reproduciendo sagradas figuras. Nunca había imaginado la presencia celestial del Maestro que todo justificaba. Ese día se detuvo en el dojo y escuchó su palabra. Entró en el salón y se sentó sobre la alfombra tupida. Aprendió a escuchar y a observar el Mundo. Se enamoró de la vida.

2011

Comentarios

  1. Vemos sólo lo que queremos ver hasta que aprendemos a escuchar y a observar el Mundo.
    Hermoso microrrelato que nos enseña cómo enamorarnos de la vida antes que ésta nos abandone.

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    1. Gracias Mario por pasarte por aquí y dejarme tus hermosas palabras.

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  2. Respuestas
    1. Gracia Jeny. Un gusto que estés por aquí.

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Mi agradecimiento por tu conexión.

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