Mentiras




Aquella mujer, ubicada frente al gran ventanal del lobby del hotel miraba indiferente las palmeras y la gran piscina de aguas termales. Un vaso alto de Fernet con Coca-Cola, la acompañaba. De vez en cuando observaba su reloj con gesto nervioso. Pronto llamarían a cenar y sin embargo ella no tenía apetito. En cambio, un nudo emocional, que recordaba historias repetidas cerraba su estómago. El sol de la tarde se había perdido tras nubes negras y encrespadas. Quedó sola. Los que estaban próximos a ella, marcharon al comedor. Pronto, optó por retirarse a su habitación para desplomarse sobre la confortable cama matrimonial. Consultó por última vez la hora. Una lágrima, la convenció: Otra vez, él le había mentido.

2011


Las pinturas que acompañan cada cuento pertenecen a Vladimir Volegov, pintor ruso contemporáneo

www.volegov.com

Comentarios

  1. Mentiras que no se deben dejar de pasar nunca, pues a la larga se hacen un hábito que duele en el alma.

    Besos amiga y feliz semana.

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