Pampa de San Luis, Sierras de Córdoba, Argentina

. . .Un rasgo destacable en las sierras de Córdoba es la presencia de superficies de erosión conservadas en la cima de las serranías, conocida como "pampas de alturas". . .





  
 Se denomina “Sierras de Córdoba”  al conjunto de cuatro cadenas montañosas principales, que corren unos 490 Km de N a S en la Provincia de Córdoba, caracterizadas por formaciones rocosas de mediana altura. Así, el pico más alto es el Cerro Champaquí  de 2884 msnm,  seguido a sus costados por el Cerro Linderos de 2809 msnm, y el cerro Áspero de unos 2750 msnm. La otra cumbre principal de las Sierras Grande es el cerro Los Gigantes (2374 msnm) ubicado a unos 50 km al O de la turística ciudad de Carlos Paz.

De estos cordones, el que nos interesa para situarnos junto con las fotografías en el lugar inspirador del relato, es el conocido como “Sierras Grandes” que constituye una zona geográfica y turística muy importante. 

Las Sierras Grandes, como su nombre lo indica, son las más elevadas y las de mayor extensión. Se elevan al O de las sierras Chicas mediando entre ellas sus valles, cuya parte más elevada o amesetada recibe el nombre de «pampas».
La  Pampa de San Luis es una de las que se destacan.



Pampa de San Luis, planicie ubicada a 1.650 msnm entre las Sierras Grandes y las Sierras Chicas, de Córdoba, Argentina.




Testimonio




Curvas en la Pampa de San Luis, Sierras de Córdoba



Paz


Pampa de San Luis

Planicie en las alturas
A lo lejos las ondulaciones y un vigía que sobrevuela la pampa alta

Piedra caliza a ambos costados del camino

Pampa de San Luis, Sierras de Córdoba, República Argentina

Donde parece que no hay nadie, siempre hay alguien
Ausencia de árboles

Pircas, limitando propiedades

Viejo letrero

Viajeros en el camino
Pampa de San Luis, un placer observarla y escuchar su silencio

Los Gigantes, altas montañas que encontramos en el descenso de la Pampa de San Luis

Los Gigantes, vigías de de las planicies cordobesas
Inspiración:

El terruño y el amor

La pampa de altura es solitaria y silenciosa, inmensa y original. Nada en ella se ha transformado grandemente desde el Terciario, salvo por la erosión del viento y de los ríos. Alguna presencia humana se puede encontrar en la serpenteante ruta de ripio y arena que atraviesa la Pampa de San Luis. Si te lo propones, puedes distinguir en la soledad alta uno que otro oasis formado por árboles ajenos, cuyos retoños, quién sabe, plantó algún inmigrante deslumbrado con esta inmensidad nuestra, que le recordó a su tierra natal.
El "comechingón" natural de la región, en cambio, se conformaba con el chañar, el molle o el algarrobo criollo para recurrir a su sombra amontonada.

Me quedo mirando esta pampa de altura y me parece que la planicie está por devorarse las nubes oscuras allá, en el horizonte. Vuela entonces mi pensamiento en tamaña extensión y regreso al camino, lo veo deslizarse entre cerros de igual altura, reverdecidos por la lluvia tardía y, no tengo dudas, a lo lejos ya se divisa mi destino final, donde los collares de rocas grises y negras marcan los límites de la antigua escuela de montaña. Los miro, y en el momento recuerdo que las pircas de piedras fueron anteriores al alambrado, aunque todavía se las use por estos lares.

"Apenas cumpla dieciocho, me voy", me había dicho a mí misma y lo había repetido muchas veces, tanto que al terminar un verano me fui a la Capital para estudiar y ser maestra. El logro fue gracias  al patrón de la estancia dónde mi padre era puestero, más el aporte que hizo mi tía soltera de Characato. 

Nunca entendí por qué esta tía no se había casado. Con ella me sentía muy a gusto. Solía visitarla unos pocos días en verano. Su casita estaba cerca del río Ávalos donde se pescan unas truchas hermosas que se devuelven, según la ley. Era un placer bañarme en él y disfrutar de las tertulias con mi pariente. 

Más de cinco años estuve ausente de la planicie que me vio nacer, sin embargo nunca dejé de pensar en mi terruño, nunca me terminé de adaptar a la ciudad. Apenas terminaba el año de estudios, volvía para visitar a mi familia y pasar días inolvidables con mis hermanos, en las "ollas" del río Perchel.

Cuando conocí al Javier, comenzaba un febrero caliente, justo para la Fiesta patronal de la virgen de la Candelaria, cita familiar obligada por tradición y devoción.
Esa vez, llegó desde atrás de los cerros en su caballo moro, erguido y bien puesto, escoltado por varios paisanos más, entre ellos, su hermano y sus primos, como ameritaba la ocasión. A él no lo sacaba nadie de la Pampa de San Luis, decía.
En los “fogones” que se hacían al atardecer, alardeaba orgulloso que los cóndores lo acompañaban desde el cielo, cuando arriaba las ovejas. 

La procesión, la comida, el baile y los turistas escasos que formaban mi entorno perdieron cuerpo, ese día. Sólo tuve ojos para el Javier. Cuando me miré en los suyos, vi la "pampa", mi terruño añorado en los inviernos capitalinos.
En el pelo lacio que escapaba de su sombrero gaucho, vi las pircas de piedras negras.
En su regazo de muchacho bueno, imaginé a mis hijos.

No me fui nunca más.

2015



Lugares que inspiran
Letras que nacen




Comentarios

  1. La soledad en las sierras propicia la reflexión y la admiración por el Mundo en que vivimos

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  2. Hermoso relato que contiene la semblanza de una tierra bendita, cuya naturaleza se ha mantenido a salvo del fierro y del cemento que dice construir ciudades, cuando en verdad destruye edenes.
    Y tras los bellos renglones que tu inspiración te dicta, asoma una romántica historia, que hace de esta tu obra, la descripción de un milagro hecho realidad, la pampa se hizo hombre y nació entonces tu más grande idilio, por siempre jamás.
    No sé, si esta obra es lo más bonito que tú has escrito. Pero sí sé, que es de lo más bonito que yo he leído.
    Gracias por ello.

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  3. Bello relato.
    Y lo encuentro,
    por que estoy buscando fuentes para abrevar lo que voy a decir en la audiencia pública,
    de una mina que quiere abrirse (o reabrirse) en la Pampa de San Luis.
    Gracias gracias...
    Con este espíritu se lucha.
    Y se gana.

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Mi agradecimiento por tu conexión.

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