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Mostrando entradas de junio, 2012

Amor del Tucumán

Homenaje al 9 de julio de 1816, día de la declaración de nuestra Independencia Nacional


En tiempos en que corría el año 1816, en las lejanas tierras del sur de la América hispana, el Coronel Bernabé Araoz, hombre entusiasta de la causa de la independencia y dueño de una importante fortuna personal, era gobernador del Tucumán, con asiento en la bonita San Miguel, lugar donde se había instalado, en el mes de marzo de ese año, el  congreso de diputados representantes de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Previamente, se había buscado un lugar adecuado para su funcionamiento. La mayoría de las casas de esa época (siglo XVIII y XIX) tenían una sola planta, varios patios, árboles frutales y de sombra, una huerta en el fondo y muchas flores,  que la perfumaban. La de la flia. Bazán estaba bien ubicada a sólo tres cuadras de la iglesia y de la plaza. Su estilo barroco se destacaba en las columnas torsadas que acompañaban a la maciza puerta principal de entrada. A ambos lados, las venta…

Dos secretos

“No me dejes ir” gritaban en silencio los ojos verdes del muchacho universitario. Ella, ensimismada con su lectura, no había levantado la vista del grueso volumen. A Pablo se le terminaba el tiempo y tendría que marcharse. En pocos minutos más comenzaría su clase. Era la tercera vez que la encontraba en la biblioteca, en el mismo lugar y desde la primera, le fue difícil quitar de su memoria la imagen de mujer intelectual. La había descubierto en el bar de la Facultad, departiendo con presuntos colegas. Sus ojos, cuyo color no había descubierto aún se escondían tras unas modernas y enormes gafas con marco color Bordeaux que resaltaban su tez blanca. Su pelo castaño claro, brillante, lo llevaba recogido en la nuca. Las connotaciones de esta mujer confluían en el tipo femenino que atraía al joven. Ese día comenzaba el segundo semestre de una de las últimas materias y no llegaría tarde. A pesar de la ostensible diferencia de edades, la mujer de la biblioteca lo subyugaba. Nunca le gustaro…

El Escritor

I El escritor había dejado caer su cabeza sobre la destartalada mesa, lucía dormido y babeante. A su lado, un escrito arrugado que parecía una carta y junto, una botella de ron vacía. Había bebido del  oscuro envase, del pico nomás, tal vez, para acallar de golpe la pena que le corroía el alma. Esa pena tenía un nombre: Ruth
II Sin palabras de por medio, la joven vestida de rojo lo había inspirado como ninguna otra musa celestial. Aquella casi amanecida noche – siempre escribía de noche – su pluma alumbró los poemas más bellos, al calor de la leña ardiente, en un crepitar de mil estrellitas rojo-amarillentas, mientras un sol tenue, amenazaba con despuntar en el horizonte. No tuvo frío, menos ése que congela el alma. Una alegría insospechada ganó sus días, precipitando sus visitas, noche a noche, sólo para contemplarla. Una de ellas, embriagado, más por el entorno que por el alcohol, ya que él era bebedor del buen vino, la vio llegar. En ese fugaz momento la comparó con su vino preferido y…

Él

Trinidad Pereyra nunca había entrado a tan suntuoso edificio de pisos de mármol y altas columnas. Con la ayuda de algunos letrados que caminaban por los pasillos tribunalicios y un ordenanza que conducía el ascensor, logró llegar hasta la oficina de la Asesoría que la había citado. Si bien subió por las amplias escaleras, segundos antes estuvo por tomar el ascensor hasta el segundo piso. Pero, la desconfianza le hizo rechazar la idea. “¡Qué iba a andar ella en Ascensor, si ni sabía casi lo que era!”, reflexionó. Varias personas se agolpaban frente a una especie de mostrador de madera oscura, al que llamaban “barandilla”. Por fin, había llegado al lugar indicado.
Siendo de Traslasierra, Trinidad había viajado toda la noche para llegar hasta la gran orbe. ¡Cuánto  tiempo que no bajaba a la Capital! “Desde aquel invierno en que, como última instancia, internamos a papá”, pensó y recordó lo vivido unos años atrás, en aquel gran Hospital que quedaba cerca de la Terminal de buses. En ese ento…