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Mostrando entradas de junio, 2015

Naturaleza

Como desafiando su talento de buzo, la gran ballena franca, nadaba jugueteando frente a las costas del Golfo San José, en la remota Península de Valdés. Asomaba su cabezota, resoplando un torbellino de gotitas de espuma empujadas por el oxigeno en cada exhalación, o se ponía panza arriba para ahuyentar al macho que deseaba copular. Él no era  de su agrado y por eso ella flotaba, descubriendo sobre el oleaje, su parte de abajo, su panzota, de tal manera que él no la alcanzara. Más tarde, seguramente elegiría. Estar dedicado al mar y su marea alta, le permitía a Pedro gozar del espectáculo de las madres jugando con sus crías y de algún ballenato mayorcito y celoso, golpeando las aguas azules con su cola o brincando en ellas. No esperó más, la ballena lo requería. Las aguas azules claras y transparentes lo atraían. Buscó su traje de neopreno, lo calzó y se sumergió sin llevar siquiera el tubo de oxígeno. Ella estaba cerca. El ballenato también. De pronto se le nubló la vista y se le acabó …

Desde el afuera

Imagen
Desde la barranca rosarina, con el incipiente frescor del atardecer Eloísa Díaz Peral, perdidos sus ojos azules en las aguas marrones del río Paraná, asistía a la solemne ceremonia preparada por aquel valiente abogado devenido en  General, quien airadamente, según su pensamiento, se proponía enarbolar una bandera propia en estas tierras. Eloísa era huérfana de padres ya que ambos habían muerto por distintas causas, dos años atrás, casi con el nacimiento del primer gobierno patrio. Los pocos parientes conocidos de los que tenía noticia estaban  muy lejos allende los mares y nada sabía de ellos.  Robustiana, aquella mestiza que la había criado tuvo que hacerse cargo de ella cuando quedó sola a los trece años. Toda una señorita que atender y cuidar. Pero lo había preferido así, antes que su niña partiera para el hospicio o la metieran de monja los amigos de sus patrones. Embustera como era se había inventado una historia de papeleo para disuadirlos. Así las cosas, aquel 27 de febrero de 1…

Impensado

Ella tenía los ojos muy claros y, su blonda cabellera larga hasta la cintura; un moño rojo impecable, la recogía en la nuca. Era la hora del domingo. Ésa que invitaba al paseo por la plaza del pueblo, sombreada por altos y esbeltos, pinos, cedros, gravileas, coquitos y otras especies. Una bonita plaza misionera*. Los padres la habían llevado a pasear con su único hermano. A sus doce años era toda una señorita. El aire que venía del puerto, sobre el ancho río de aguas marrones, enviaba una frescura agradable y necesaria. No era verano pero la única heladería del lugar, no daba abasto con los pedidos.La tierra roja que circundaba  la populosa manzana  dejaba su huella en los autos modernos, alquilados por turistas en una AVIS  o en los propios de los vecinos. El polvillo bermejo se pegaba en las lunetas traseras sin impedir que circularan hacia la mina de piedras semi-preciosas, distante unos pocos kilómetros de allí. Los muchachones de más de dieciocho años (porque a los menores les es…

Contexto

Vinculados a la Ley
Lucila Gutiérrez, era callada y frágil de aspecto. Si bien se manifestaba estudiosa y cumplidora, la mayoría de las veces permanecía aislada del grupo. En el nuevo Sistema Educativo, el año próximo, ingresaría al primer año del secundario y su conducta hostil y reservada preocupaba a sus maestras, en cuanto a su desenvolvimiento posterior. Ahora, con sus frescos doce años, su falta de comunicación, alarmaba al equipo psicopedagógico del establecimiento escolar. Si bien su rendimiento tendía hacia un excelente resultado, sus pruebas escritas calificaban mucho mejor que las orales. Un día, la llamaron a la Dirección y muy gentilmente la Directora inició un casi monólogo ante la niña, en presencia de las profesionales del equipo asistente. Lucila contestó las pocas preguntas de su superior con monosílabos o silencios y volvió al curso sin mayor cambio en su semblante. “Algo oculta” había observado la psicóloga, “evidentemente no quiere hablar” completó la profesional ba…

La Patente

Hoy es jueves de luna llena ¡Buenas noches!
La patente

Por el viejo camino que alguna vez fue pavimentado, entre profundos baches ignorados por la autoridad pública, circulaba en alerta, el viejo Citroën de color gris. En el horizonte, gruesas nubes también grises, parecían descolgarse del cielo. La hora del atardecer sin un sol brillanteque estirase sus últimos rayos, contribuía para que todo el paisaje, ruta serpenteante y campos laterales incluidos, fuese una nebulosa parda salpicada por las finas gotas de una llovizna helada. Agenor alcanzó a divisar el cartel de fondo verde con texto en blanco que anunciaba un puente sobre el arroyo. Pasó con cuidado, agudizando la vista porque ya casi nada se veía. Cuando acabó el cruce, una silueta blanca, desdibujada por el efecto dela luz de los faros atravesando la neblina, atrajo su atención ya disminuida por las circunstancias. Imaginó entonces, a una bella mujer que solicitaba su ayuda, pidiéndole que la llevase. A sus señas, Agenorasentía c…