Sin soñar un Poema. Sin conocer un lugar. Sin admirar una pintura

Del Poema "Alma venturosa"

“Al promediar la tarde de aquel día,

cuando iba mi habitual adiós a darte,

fue una vaga congoja de dejarte

lo que me hizo saber que te quería.”

De Leopoldo Lugones (1874-1938)

Poeta argentino

Aviso de "Un Cambio"

A partir de 2017, los Microrrelatos o Mini cuentos dejarán de ser una expresión en este Blog y, junto con los poemas brevísimos, también hijos de mi pluma, formarán parte de otro proyecto. Espero poder concretarlo.

Como hojas al viento

Las entradas de este Blog se publican en 2017, cada martes a la medianoche, desde la República Argentina.

Coordenadas 31°4000S 64°2600O

martes, enero 29, 2013

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Estaba parada en la esquina, con su traje gris y su cartera apretada bajo del brazo. Su otra mano sujetaba un portafolio reluciente. El trolebús se detuvo a pocos metros y la muchedumbre de adolescentes la envolvió. Sonó un estrepitoso timbre desatando en ella una taquicardia repentina. El día había llegado.


_ ¿No entra? Srta. Dumont. La sugerencia, más que la pregunta emitida por aquél hombre mayor de gruesas gafas oscuras, la volvió a la realidad.
_ Sí,  Profesor, contestó Alejandra con tono de disculpa.
 Resignó su título habilitante, mientras el susurro de su necesidad la acompañó hasta el aula. 

2011



sábado, enero 26, 2013

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Ella tenía los ojos muy claros y, su blonda cabellera larga hasta la cintura, la llevaba recogida en la nuca con un moño rojo impecable. Era la hora del domingo, la que llamaba al paseo por la plaza del pueblo, sombreada por altos y esbeltos, pinos, cedros, gravileas, coquitos y otras especies. Los padres la habían llevado a pasear con su único hermano. A sus  nueve años era toda una señorita. El aire que venía del puerto, sobre el ancho río de aguas marrones, enviaba un fresco agradable y necesario. No era verano pero la única heladería del lugar, no daba a basto con los pedidos.
La tierra roja que circundaba  la populosa manzana  dejaba su huella en los autos modernos, alquilados por turistas en una AVIS  o propios, que circulaban hacia la mina de piedras semi-preciosas. Los muchachones de más de dieciocho años bebían cerveza bien helada y hacían "rancho aparte", lejos de las jovencitas quinceañeras a quienes,  más tarde acosarían. Un ruido de aceleradas, frenadas y gritos turbó la tarde dominguera.


Era una camioneta NISSAN,  blanca, que rauda se llevó la tierra colorada pegada en sus ruedas, junto con aquella niña, a la que todavía sus padres continúan esperando. Sólo pueden contentarse con la fotocopia de su fotografía,  pegada en los vidrios de la Delegación de Prefectura Naval  o en los de Gendarmería Nacional. 

2011

Aclaraciones de la autora:
1 - Desgraciadamente, para muchas familias argentinas, la desaparición de muchachas jóvenes motivadas por el Secuestro con fines de una prostitución esclavizante, es pan de todos los días. La trata de blancas, en nuestro país, ha crecido notoriamente desde 2004 a la fecha y alarma a las ONG la baja en la edad de las menores secuestradas. Pocas, son las que pueden volver del infierno para contarlo.

Si te interesa conocer más sobre el tema, vale la pena leer la nota cuyo link dejo. http://www.rosario3.com/noticias/pais/noticias.aspx?idNot=69310



2 - Sin embargo, hoy, ya contamos en nuestro país con una reciente Ley de Trata de personas, (modificatoria de la existente de 2008)  aprobada en forma unánime por el Congreso de la Nación el 20 de diciembre de 2012. El proyecto que tomó relevancia a partir del Caso Marita Verón consiguió dictamen de comisión en Diputados y cosechó la adhesión de los distintos bloques. Durante las  nueve horas de debate,  prevaleció la necesidad de respaldar la norma. Con la presencia de Susana Trimarco, la mamá de Marita Verón, los 224 legisladores presentes respaldaron la ley que otorga mayor protección a las víctimas, anula el consentimiento como atenuante penal para los proxenetas y crea un consejo federal para coordinar políticas en todo el país. esperemos que sepan cumplir con sus funciones.

martes, enero 22, 2013

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Recuerdo el traqueteo cadencioso de aquel tren de mi adolescencia, surcando campos verdes, desafiando celestes horizontes. Era el primer  viaje que hacía sola para visitar a mis parientes “del campo”. Antes, de pequeña y cada verano, lo había hecho con mi madre. pero, en aquel tiempo me sentía grande, casi independiente, podía pensar con libertad y sentarme como quisiera, hablar como me placiera y comer si lo deseaba, aunque fuera por pocas horas. Mientras, disfrutaba del paisaje fresco, que la ventanilla de limpios vidrios me devolvía. El silencio y el movimiento ronroneante del tren, me adormecía entre tiernas imágenes de infancia.
La jovencita de blonda cabellera, sentada frente de mí, miraba con el rabillo del ojo a su acompañante: Una señora regordeta con aspecto gruñón. Apenas la mujer se dormitó sobre su hombro, la joven se dirigió donde se unen los vagones. Pensé entonces, que marchaba al toilette. Demoró unos minutos y volvió a su lugar. Tomó un pequeño libro de su bolsa de mano,  intentando nerviosamente leerlo.
Enseguida, la máquina eléctrica, hizo sentir su bocinazo anunciando la parada en una de las Estaciones intermedias.  No pocas personas se movieron de sus asientos. La joven volvió a levantarse, acomodando antes, la cabeza de la mujer que la acompañaba, quien para entonces, estaba completamente dormida. Apresurada, llegó otra vez hasta el fin del vagón; un amontonamiento de pasajeros hizo que la perdiese de vista.
Cuando la formación reanudó su marcha con ese arranque canyengue* de los primeros metros, quise recordar cuántas paradas faltarían para llegar a destino, ya que mi pensamiento había estado jugueteando con el ir y venir de mi vecina. Nuevas expectativas me dominaban, dulces esperanzas me alentaban.
Al acercarme a la ventanilla, casi lanzo un grito de sorpresa y admiración: Por el andén, que se iba despoblando de parroquianos, vi a la muchacha rubia correr tomada de la mano de un joven apuesto, con boina vasca, propiamente, la que usan los chacareros** de tal origen. Ni Ella ni Él  llevaban maleta alguna. Aquel viaje fue distinto, me enseñó que existían las aventuras de amor.

2012




*  Baile con ritmo estilizado
**Dueño o peón de una Chacra o Granja


Este Microrrelato, junto con el titulado En el bosque, recibió la 1era. Mención Especial de Narrativa, en el Certamen Internacional "Elegidos 2012" organizado por el Instituto Cultural Latinoamericano, Junín, Provincia de Buenos Aires, Argentina.







sábado, enero 12, 2013

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Atardecía. Los verdes del bosque no se distinguían tan claramente como cuando los iluminaba de pleno el sol. Una soledad abrumadora de silencios vespertinos, dominaba el paisaje. Harriet no podía avanzar, estaba quieta y comenzando a entumecerse en aquella fresca tarde de septiembre. Acurrucada contra el tronco esbelto de una lenga, esperaba el auxilio milagroso y humano. Esa delgada raíz saliente, probablemente de una enredadera trepadora la había tumbado, retorciendo su tobillo al punto de no poder incorporarse. Arrastrándose, casi reptando había logrado un apoyo. La inflamación y el dolor de un esguince ostensible, la postraron junto a las lengas; sin embargo pudo elegir la más añosa y, en ella se quedó. El guardaparque pasaría más tarde, en su cuadriciclo desvencijado y ruidoso, cumpliendo la última ronda, para entonces, nocturna. El miedo, al que la joven se resistía, fue ganado terreno poco a poco a medida que el tiempo transcurría. Comenzó a sentir sus manos húmedas y un dolor opresor en centro del pecho, que por momentos le cortaba la respiración. Pensaba en su corazón queriendo aquietarlo, pero la carrera ya se había largado. Recordó que en alguna clase de meditación, a la que había asistido con su amiga Rebeca, la respiración abdominal pausada y profunda podría controlar su ascendiente espiral de pánico. Sola, luchaba contra la crisis que pronto se desencadenaría. Estaba en eso de respirar en tres pasos y retener el aire, cuando lo vio llegar, ostentando su salvación en el trote elegante por el sendero agreste. Caían las últimas luces de la tarde. Recordó cuando lo había visto por primera vez, algunos años atrás, en casa de su abuelo. Había quedado prendada de él, de su mirada dulce y expresiva. ¡Esos ojos grandes, de color y forma de avellana, se le metieron en el corazón! Su pelo, fino y sedoso, brillante, ondulado pero nunca rizado y su cuello erguido, largo y musculoso, le daban un majestuoso aspecto. El abuelo le había dicho al oído: “Éste sí que es el caballero, de los caballeros”, mientras imprudentemente, coqueteaba con la mujer que lo presentara. Desde aquella vez, Harriet, le vería cada verano, en algunos días de sus vacaciones en el sur del país. Sabía que su amigo era de buen talante y que a pesar de los meses que distaban entre cada visita, él seguiría siendo el mismo de siempre: amistoso, tranquilo, fiel, aunque en algunas ocasiones haya sido testarudo y le reclamase que no le gustaba que lo dejasen solo. Un gran compañero en sus caminatas por el bosque y también en las nochecitas, cuando ella esperaba la cena leyendo, y él se apoltronaba a su lado en el sillón de mimbre de la galería. Harriet continuó con la respiración en esos instantes eternos que mediaron hasta que ambos se fundieron en el abrazo de la salvación. Al fondo del sendero ocupado, ya, por las sombras irremediablemente sospechosas de la noche, las luces de dos faros amarillos y una linterna, anunciaron al guardaparque que habría de llegar en el tiempo preciso para recogerla, cargarla en el vehículo descubierto y llevarla hasta la casa de su abuelo, acompañados por el hermoso Setter inglés que los escoltaba.

2012

Este Microrrelato, junto con el titulado Un viaje distinto, recibió la 1era. Mención Especial de Narrativa, en el Certamen Internacional "Elegidos 2012" organizado por el Instituto Cultural Latinoamericano, Junín, Provincia de Buenos Aires, Argentina.



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miércoles, enero 02, 2013

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Aquella noche de pleno verano, entre el calor agobiante de enero y la ansiedad que generaba lo secreto y esperado, un ruido sobre el techo de chapa de la casa de mi abuela,  me sobresaltó. Acabé  despertándome y no pude volver a dormirme. Di vueltas y vueltas en aquella cama, de bello bronce reluciente. Con un ojo cerrado y otro semi-abierto para poder espiar, divisé a través del vidrio de la puerta de la habitación, la que daba a la larga galería perfumada con "jazmín del país", unas sombras moviéndose. ¡Son ellos! me dije, ¡Ya llegan! Y con los nueve primorosos años a cuestas, vi camellos, en espaldas humanas cargadas con bolsas de juguetes, no advertí el cántaro que aún guardaba el agua que los animales no bebieron, menos los yuyitos cortados por la tarde, con ayuda de un tío bueno, ya mustios. Sólo vi paquetes y bolsas y unas sombras que se alejaban. La inocencia de la niñez me hizo ver lo que esperaba ver. Volví a la cama y con una sonrisa amplia que poco a poco fue desdibujándose de mi rostro, me dormí profundamente, hasta que el alboroto de mis hermanitos, en la mañana siguiente, me anunció que los Reyes Magos habían pasado.


2012


No te duermas sin un cuento. . .by Zuni Moreno. Con la tecnología de Blogger.

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Por

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Mi Propósito


La vida nos reúne en cualquier lugar y nos cuenta historias cotidianas.

Yo las he interpretado a través de los cuentos breves y los microrrelatos.

Y, a los sentimientos que fluyen de aquéllas, los he expresado en simples poemas.

Aquí, mi trabajo, para ustedes.

Zuni Moreno

Reconocimiento II


Todas las pinturas que acompañarán las entradas de "No te duermas sin un cuento", durante 2017 pertenecen a uno de los pintores argentinos más reconocido a nivel nacional e internacional, no sólo por la calidad de sus obras sino además por su particular temática: Benito Quinquela Martín (1890-1977)

Barcos de Quinquela Martín

Barcos de Quinquela Martín

De QM

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Reconocimiento I


Todas las pinturas que acompañan las entradas de "No te duermas sin un cuento" pertenecen a uno de los artistas rusos contemporáneos más admirado: Vladimir Volegov.

Este pintor nos acompañará durante el año 2016.

Mujeres de Volegov

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No te duermas. . .

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Las fotografías que ilustran este Blog, son de mi cámara.

Los cuentos y poemas, de mi pluma.


Capturando la vida

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"He mirado las rosas y me he acordado de ti"

Juan Ramón Jiménez,

escritor y poeta español, (1881-1958)


Rosas, rosas

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Este Blog trae al lector también poemas y, como un árbol en flor, supone la siembra y anuncia la cosecha, mientras se deshoja la vida.

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Pintando la vida

Antigua como la humanidad misma, la Pintura, responde a un impulso innato en el hombre de comunicación.

Recogiendo los frutos

Recogiendo los frutos
Tres de mis poemas y un cuento obtuvieron el 17-11-2012, el 3er. Premio en el Concurso Internacional,"Elegidos 2012" organizado por El Instituto Cultural Latinoamericano, de Junín, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

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