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Mostrando entradas de abril, 2015

Rumbo a Río Colorado

Descriptiva del paisaje
La primera barda volcánica se extiende majestuosa en el extenso y perfecto horizonte. La ruta asfáltica parece treparla en el efecto que la distancia provoca y el cielo azul ostenta una claridad propia de una pincelada maestra del mejor pintor. La suave ondulación patagónica distrae la visión tan abarcativa a ambos lados de la ruta. Alguno que otro médano tapizado de una suave paja amarilla resulta agradable en la monotonía del camino. Los caldenes poco a poco desparecen y la carretera, con su interminable señal blanca en el medio, termina ocupando toda la atención. En este lugar, en pleno portal de la Patagonia argentina sin que ningún signo humano pueda desviar la observación por largos períodos, es necesario agudizar los sentidos durante el trayecto. De vez en cuando un cartel pintado de verde resalta con sus letras claras kilómetros interminables por recorrer. Y cuando la soledad se esfuma tras dos o tres vehículos que viajan en convoy, todo vuelve a la norma…

Mestizaje

Imagen
Una realidad latinoamericana*




19 de abril: Día del aborigen americano establecido en Argentina en 1945


Desde el filo de un cerro, - en el cordón de las Sierras Chicas de Córdoba de la Nueva Andalucía, como la llamara al fundarla en 1573, aquel andaluz nacido en Sevilla, generoso y pacífico, Don Jerónimo Luis de Cabrera - un aborigen moreno, de mediana estatura, vistiendo una especie de camiseta larga y rústica había divisado a la mujer lavando unas ropas en el estrecho arroyo. La vegetación enmarañada, propia de los valles cordobeses, sería testigo de una de las tantas historias que comenzaron a repetirse entre los pobladores naturales de estas tierras y los colonizadores, algunos, y conquistadores otros, que llegaron desde Europa. Todas las mañanas a la misma hora, él la contemplaba con su ojo avezado sin ser visto. Ella canturreaba en español. El nativo de barba oscura, rasgo típico de esta etnia, no alcanzaba a escucharla y de hacerlo no le entendería. De tanta observación, llegó el dí…

En el Jardín de la República

Ilusionada con visitar a su tía Manuela, en San Miguel de Tucumán,  después de tantos años, recordó los veranos de su adolescencia cuando con su prima Esther iban a pasar unas semanas con la pariente tucumana y no solamente porque hacía las empanadas más exquisitas, sino porque era todo un personaje: las hacía reír con sus chistes, les guitarreaba zambas por las noches, les contaba anécdotas de la Historia tucumana, como ésa, de cuando el Gral. Manuel Belgrano combatió en 1812 contra el ejército realista comandado por el Gral. Pío Tristán en  Campo de Las Carreras y, luego de la victoria de los criollos le adjudicó el triunfo a la Virgen de la Merced, otorgándole el bastón de mando, que actualmente conserva, y el título de Generala del Ejército del Norte; pero por sobre todas las cosas porque les daba permiso para ir a la Confitería próxima a la plaza, cosa que no harían solas en Buenos Aires. Debería llegar antes del 24 de septiembre, porque en esa fecha se celebra el día de la Virgen…

Silvestre

Hoy es domingo de luna llena

¡Buenas noches!
Silvestre
Ella hubiese querido no ver lo que vio. Tal vez si no se hubiera quedado hasta tan tarde en la oficina, trabajando extra, no lamentaría ser testigo de tamaña escena. Le gustaban las escaleras para llegar más rápido  a la planta baja y a su favor, siempre estaban bien iluminadas, salvo esa tarde de invierno, en la que el frío acuciaba y el silencio hablaba de gente junto a hogares encendidos. Entre las tinieblas de los últimos peldaños, divisó la mano de un hombre, grande, ancha, la que con fuerza inusitada descargó un machete sobre la cabeza de la desgraciada. La sangre saltó a borbotones y Ella gritó. Su expresión de horror plasmada en el alarido sobresaltó al asesino, quien mirándola desafiante, escondió el arma. La mujer nunca imaginaría que Silvestre, el portero del edificio,  fuera tan cruel y,  menos que matara a las ratas de esa forma. . .

2014
¡Dulces sueños!

Lluvia en la carretera

Descriptiva del paisaje
Llovía en el campo entrerriano. Lo atravesaba la cinta de asfalto que serpenteaba ufana de tanto tránsito. Camiones, camionetas, automóviles en larga fila, esquivándose en la brumosa carretera. El gris pintaba el cielo inmenso en la llanura y el aroma a tierra mojada llenaba el aire. Algunas nubes blancas y gordas se recostaban en el horizonte limítrofe y los postes de energía escoltaban el camino saliendo de Nogoyá, la ciudad de la plaza linda. De repente, el pavimento parecía terminar en el filo de una lomada, pero pronto retomaba en pendiente hasta la próxima gradiente. Las luces de los camiones se filtraban tras la lluvia sostenida y en alguna curva se enfrentaban con el monte. Más allá, el campo a la vera de la ruta, se vestía de distintos verdes. Las palmeras, muy altas, coqueteaban con los pinos y algunos sauces en suave ondulación. Algún marrón entrecortado anunciaba la tierra arada esperando la simiente, al amparo del agua bendita que la tormenta le había…