Señoronas

Estas seis trabajadoras que se desempeñaban en el mismo lugar, bajo las órdenes de Don Sixto eran, según la opinión del hombre, muy buenas obreras, de ley, como se jactaba.  Tenían mucho a su favor, pero también algo en contra. Gregarias por naturaleza, vivían en una especie de conventillo, todas juntas, pero a la vez cada una en su recinto, en el mismo barrio. Su principal virtud radicaba en que no les gustaba salir de noche. Sólo andaban de día. Compartían gustos comunes, por ejemplo, su vestimenta un poco suntuosa. Cuando tuviesen descendencia, criarían a sus hijos con amor y esmero. Otra característica virtuosa era que comían de todo, todo les gustaba,  lo cual significaba un problema menos para Don Sixto. Éste,  todas las mañanas hacía el acostumbrado recorrido para controlar el producto que ellas fabricaban. Siempre estaba en buenas condiciones, perfectamente diseñado y producido. Él las apreciaba mucho, hasta puede decirse que su trato hacia las trabajadoras era cariñoso. Les llamaba por su nombre y a algunas les había puesto un apodo. Sin embargo, las seis presentaban un problema común: Estaban interesadas en el mismo candidato y el muy desfachatado presumía con todas y galanteaba a cada una. “Pero al fin y al cabo siempre habría de existir una preferida” pensaba Don Sixto a quien el presuntuoso no le preocupaba.  Gustaba de entretenerse al atardecer, viéndolo al galán recorrer el territorio, siempre adelante y a ellas como verdaderas señoronas con aires de andar sin prisa, seguirlo a la distancia, esperando que él, se decidiera por alguna.

2013

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Gallinas trabajadoras


Bataraza interesada 
(a las grises y blancas en mi país les llamamos batarazas)


La elegida

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